Y a ti, ¿qué te gusta hacer en verano?

Hacer una pregunta así cuando queda apenas un mes de verano astronómico, y a finales de agosto cuando la gran mayoría del personal ya está acabando sus vacaciones y pensando en volver al curro, parece un poco absurdo y hasta cruel si nos ponemos, pero creedme que tiene una razón de ser. Porque amigos, nos aficionamos a ciertas cosas en verano simplemente porque es verano, y luego, cuando cambiamos de estación, de pronto dejan de llamarnos la atención, y yo me pregunto: ¿por qué?

Un ejemplo claro de esto es la playa, donde todos vamos como borregos en cuanto llegan las primeras calores no diré ya veraniegas, sino primaverales. Los incentivos son claros: ambiente más fresco, diversión, fiestas playeras, chicos y chicas con poca ropa o directamente sin ninguna… Pero la cuestión es: una vez que acaba el verano, ¿nos acordamos de la playa en algún momento del año más allá de los buenos recuerdos que hayamos podido tener, tenemos la intención de volver digamos en pleno enero? La respuesta es, simplemente, que no tanto como parece; no son muchos los que la asocian con diversión si no es en época estival.

Y otra cosa que también causa furor en verano, y que pierde un poco de fuelle el resto del año, es la música. Sí, durante unos meses los grupos hacen conciertos, sacan discos nuevos, salen las famosas canciones del verano, todos parecemos encantados con escuchar música al aire libre… Y sin embargo, luego llega septiembre, y sólo unos pocos son los que realmente pueden llamarse melómanos, y es una auténtica pena, la verdad.

La música cura el alma, por muy poético que pueda sonar, pero es bien cierto. Y parece que si no es rodeados de gente dando saltos y gritos, y escuchándola a máxima potencia, no se puede disfrutar de ella. Pero no es así, y ahora que el verano anda dando sus últimos coletazos, quizá sería un buen momento para pensarlo y probarlo, y dejar que las noches otoñales también sirvan para que la música nos dé placer. Sé que hay muchos que lo hacen, pero otros no se percatan de ello, y puede que sólo necesiten un empujoncito, como este blog, para animarse y dejar que forma parte de su ocio no sólo en ciertas épocas, sino en cualquiera de ellas.

Poco importa el estilo, la época, si es moderna o clásica… Lo importante es saber que, si se aprende a disfrutar correctamente de ella, la música puede darnos innumerables horas de bienestar, y lo mejor es que tampoco tiene por qué ser a solas. ¿O lo mejor de nuestras aficiones no es acaso el poder compartirlas con alguien?

 

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